Familia Confiable

Familia Confiable

Diana Serje @dianyser 

Es en ese momento en el que nos dan la noticia de que seremos padres, cuando el mundo de preguntas se nos viene a la cabeza, algunas con respuestas inmediatas y otras que después de más de 18 años no hemos podido resolver. Ser padre puede ser visto como un proceso inherente al ser humano, en el mundo animal consiste en dar vida. Hay especies que mueren una vez hayan cumplido con esa labor, siendo está su finalidad última; pero en el caso del ser humano, constituye el principio de un proceso de transferencia de información mucho más que genética, que nos lleva a comprender nuestra responsabilidad en el desarrollo de la vida de otro y, en consecuencia, el desarrollo de una sociedad.

Ahora como padres, tenemos un compromiso con el mundo que debemos llevar con asertividad y apertura, entendiendo que vivimos en una sociedad cambiante, en constante evolución y con nuevas generaciones que presentan nuevas necesidades.

Ninguno de nosotros ha venido al mundo con un manual que nos indique cómo ser padres, de hecho, no trajimos un manual para la vida; pero si traemos talentos que nos permitirán a partir del deseo de ser mejores, hacerlo mejor. Cada familia tiene su historia y cada una merece respeto.

Educar se trata precisamente de eso, de conducir hacia afuera, de sacar lo mejor de cada uno y desde la Corporación PEP, proclamamos como nuestra propuesta de valor, formar ciudadanos confiables donde reconocemos que esta formación empieza en casa, con la primera escuela de la vida llamada familia.  Si un ciudadano confiable es aquel que enmarca su comportamiento de forma libre y voluntaria en tres valores: la veracidad,  laboriosidad y solidaridad; entonces, una familia confiable será aquella que, sin más, promueve este mismo comportamiento.  Cada familia vivirá de acuerdo a su situación, la expresión de estos valores en su dinámica diaria.

Las familias confiables viven la veracidad, la laboriosidad y la solidaridad desde 4 puntos cardinales:

Gestionar emociones

Aprender a tomar conciencia de mis emociones, es saber gestionarlas y así, poder comprenderlas desde la empatía, las emociones de los demás miembros de mi familia, lo cual generará equilibrio en nuestras relaciones.

Gestionar las emociones no quiere decir reprimirlas o invalidarlas. Es así,  como tomar un control remoto y subir el volumen, bajarlo o cambiar de canal cuando sea  necesario.

Definir valores

Tener unos valores definidos que nos representen y que no serán negociables en ninguna situación ante ello, como padres somos los responsables de establecer esta jerarquía y de velar por el cumplimiento de la misma.

Identificar lenguajes

El antropólogo y filósofo Gary Chapman, nos comparte en su obra “Los cinco lenguajes del amor”, que cada uno tiene un tanque de amor que a veces puede estar lleno, por la mitad o gravemente vacío. Pero, ¿qué es lo que llena el tanque de nuestra familia?

El combustible no es el mismo para todos. En su propuesta nos define cinco tipos de lenguaje: palabras de afirmación, tiempo de calidad, detalles, actos de servicio y contacto físico.

En la medida en que reconozcamos el lenguaje de cada uno de los miembros de nuestra familia, tendremos una comunicación asertiva que nos permitirá expresar nuestras emociones, ser comprendidos y comprender.

Actuar de forma íntegra

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”, Benjamín Franklin. Como padres debemos comprometernos con el accionar consciente. Expresar mis emociones en el marco del respeto que mis valores promueven, siendo coherente con lo que siento y lo que digo, gestionándolas de forma responsable, comprendiendo el lenguaje de cada uno.

Desde una familia confiable reconocemos que más allá de incorporar conocimientos a nuestros hijos, ya ellos trajeron algo y ya tienen en su interior unos talentos que vinieron a poner al servicio de los demás. Tenemos la labor de educar para la vida, viviendo.

Seremos una familia confiable en la medida en que cada uno asuma su responsabilidad, entendiendo que en cada rol hay derechos y deberes y que esta responsabilidad se extralimita a los muros de una casa por medio de la educación de nuestros hijos, quienes ya son parte de una sociedad donde extrapolarán, lo instalado en sus hogares.

Diana Serje

Coach Educativo y Profesional

dianaserje@yahoo.com

@dianyser

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